Versiones estenográficas

Versión estenográfica de la “Parte 2. Piso disparejo en el proceso interno de Morena” del artículo del doctor Ricardo Monreal, aspirante por Morena a Coordinador Nacional de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación, titulado “Reflexiones y lecciones de un recorrido por México”.

Ciudad de México, 20 de agosto de 2023.

Versión estenográfica de la “Parte 2. Piso disparejo en el proceso interno de Morena” del artículo del doctor Ricardo Monreal, aspirante por Morena a Coordinador Nacional de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación, titulado “Reflexiones y lecciones de un recorrido por México”.

Como aspirante a ocupar el cargo de coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación, he recorrido México para el encuentro con su gente en comunidades y ciudades; de norte a sur y de este a oeste. Indudablemente, es un país que está cambiando. Los resultados son notables y la fuerza de la gente de MORENA es extraordinaria. No obstante, también resaltan las razones para hacer un alto y reflexionar sobre pendientes que no se pueden ignorar; sobre la oposición y grupos poderosos, así como respecto a las decisiones que ratifiquen nuestro movimiento ante el pueblo.

Este es el segundo de una serie de artículos en los cuales compartiré reflexiones y lecciones en torno a un México en su Cuarta Transformación.

En mi publicación previa compartí a grandes rasgos algunas variables en la transformación de México, que percibí más de cerca durante mi recorrido por el país. Esto me llevó a reflexionar sobre la manera cómo se manifiestan estas diferencias a nivel regional y la necesidad de integrarlas aún más a nuestra comunicación y planteamientos. También destaqué los cuestionamientos, así como las muestras de desconfianza hacia MORENA y nuestro rumbo, que ahora parecen pronunciarse con mayor fuerza. Necesitamos reconocer que una parte de la población ya no se siente involucrada en el proyecto de cambio.

Tiene algo de cierto que el inédito proceso interno de selección de MORENA abrió la oportunidad de recorrer el país y tener esta experiencia con la gente, pero sólo si la asumimos en serio y hacemos ajustes, habrá sido un ejercicio fundamental. Sin embargo, existe un riesgo de que el proceso hubiese causado lo contrario, es decir, que ahora haya más distancia entre el partido y la población, en lugar de cercanía. Y no tanto por los recorridos, sino por el proceso en sí mismo.

Un proceso singular

Este proceso de selección se debe entender en un contexto de casi dos años de especulaciones, dudas y tensiones que inició al momento en que nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador hizo el destape de las corcholatas.

Mes con mes, en los medios de comunicación, al interior de MORENA y en el ambiente político en general, el seguimiento al tema ha sido dominante: ¿quiénes participarán en la contienda?, ¿quién o cómo se podría elegir entre estas personas?, ¿en cuánto tiempo se anunciará el proceso formal de selección?, ¿quiénes tienen más recursos y oportunidades?, ¿y ahora cómo van?

Cuando al fin llegó el momento de formular el proceso oficial, éste se diseñó para que la y los aspirantes a coordinar la defensa de la Cuarta Transformación (cargo que, eventualmente, se podría convertir en una candidatura presidencial) aceptaran entrar a un periodo de comunicación con la gente en cada estado del país, que culminará con una encuesta mediante la cual la población elegirá a la persona de su preferencia. Faltan ocho días para que inicie el levantamiento del sondeo.

Si este periodo de comunicación se asemeja a lo que comúnmente conocemos como “campaña” o “precampaña”, es porque efectivamente se trata de procesos semejantes, cuya meta común es aumentar el conocimiento de la población, a fin de que cuente con más elementos para elegir a la persona que desempeñará ciertas funciones.

Sin embargo, no son tiempos electorales, lo que significa que no está permitido realizar campañas. Por ello, se formularon reglas para asegurar que este proceso interno de selección no infringiera la legislación en la materia. Entre otras medidas, se estableció que no se formularían propuestas, que no se realizarían debates entre las personas participantes en la contienda (esto también garantizará en todo momento mantener la unión en MORENA), y que en general se deberían seguir los siguientes lineamientos:

� No derrochar en gastos publicitarios y propagandísticos.

� No realizar prácticas antidemocráticas, como el acarreo, la coerción y alianzas con grupos o personas a cambio de beneficios.

� No establecer alianzas con grupos de interés ni hacer compromisos con sectores que podrían entenderse como oligárquicos o con organizaciones, empresas o gobiernos extranjeros.

� No utilizar el presupuesto público o bienes gubernamentales para beneficio propio o de sus representantes.

� No contratar, por sí o por terceros, espacios en radio y televisión.

Se trata de reglas importantes que muestran una dinámica distinta de un partido que en su esencia trae la lucha por convertir la gobernanza en un ejercicio austero, honesto y cercano al pueblo. Sin embargo, la realidad del proceso ha sido diferente.

Las reglas de operación

Desde el principio, tanto aspirantes como medios de comunicación hemos expuesto diversas irregularidades, como grandes inversiones en eventos magnos. Además, durante mis recorridos por el país, personalmente contabilicé 1538 espectaculares, que promocionaban a diferentes compañeros.

Si consideramos como propósito aumentar entre la población el nivel de conocimiento de los logros de MORENA, seguramente se logró. Sin embargo, fue a costa de quienes no tuvimos acceso a los mismos recursos económicos ni a una contienda equitativa.

Probablemente habrá personas que piensen que a fin de cuentas se trata de una situación de cierta competencia y que es natural que se realicen acciones hasta donde se pueda llegar sin que la autoridad nos acote. Sin embargo, considero que lo que merece nuestra atención no es que se haya incumplido con las reglas, sino la reacción ante ello.

Después de semanas de evidencias de irregularidades y gastos visibles, el Instituto Nacional Electoral, el INE, pidió nuestra cooperación para eliminar o borrar espectaculares, bardas o publicidad en distintas modalidades, pero este llamado no generó cambio alguno.

Fiel a mi característica personal de hablar los asuntos en voz alta, empecé a comentar y mostrar la desigualdad del proceso, que definitivamente no seguía las reglas acordadas. Incluso, el 5 de julio de 2023, envié a la dirigencia de MORENA una carta, con la cual expresaba mi preocupación sobre la situación, la falta de equilibrio en los gastos y, por tanto, en la promoción de la y los aspirantes. 

En la misiva solicité también, de manera respetuosa, que se actuara “para moderar el exceso de la publicidad y no incurrir en violación de los acuerdos adoptados por el Consejo Nacional del partido […] El derroche es contrario a la austeridad republicana que predicamos [y] la inequidad es contraria a la unidad de nuestro partido y movimiento”.

Enseguida, incluso el presidente de la República hizo énfasis en que no se acudiera a este tipo de prácticas.

No obstante, este esfuerzo persistente por dirigir la atención a la necesaria rectificación del proceso no resultó en correcciones ni sanciones. Más bien, llevó a dos revelaciones adicionales e imprevistas.

Revelaciones inesperadas

La primera revelación fue que los recursos que se contabilizan a cada aspirante son únicamente los provenientes de los cinco millones de pesos que el partido decidió aportar a cada una y uno para sus recorridos por el país. Es decir, si el gasto no figura específicamente como uso de ese recurso, no se contabiliza.

El segundo descubrimiento fue que yo, como el único de la y los aspirantes que reportó sus erogaciones en detalle, fui anunciado como el que más gastó. Mayúscula es mi sorpresa respecto a que ante la falta de registros relativos a los grandes eventos, las movilizaciones masivas, la publicidad y los espectaculares por parte de la y los otros candidatos, éstos son señalados como más austeros.

Desde luego, ha habido intentos (tímidos) de subsanar esta situación, sea a través de menciones en los medios de comunicación por parte de la dirección del partido o con la carta que ésta nos envió a la y los aspirantes para recordarnos las reglas y solicitarnos que, cuando menos, se retiraran los espectaculares y materiales de publicidad. No hubo respuesta, acción o muestra de voluntad para seguir estas indicaciones.

De manera personal, decidí priorizar la unidad del movimiento, y aunque hice señalamientos en tiempo y forma que no fueron escuchados, también actué con responsabilidad en este momento en que la historia nos reclama altura de miras y cohesión.

Sin embargo, ello no cambia que la situación nos deja ante un escenario de, por lo menos, tres consecuencias: 

Una contienda interna inequitativa y desleal en la que algunas personas claramente están en ventaja, mientras que otras, en desventaja. Inició así y ahora, lamentablemente, está terminando de la misma forma, pero incluso en el camino se ignoraron las oportunidades para que fuera diferente. El resultado de la contienda fácilmente puede ser percibido como dispar por parte de la población que ha atestiguado su desarrollo.

“De manera personal, decidí priorizar la unidad del movimiento, y aunque hice señalamientos en tiempo y forma que no fueron escuchados, también actué con responsabilidad en este momento en que la historia nos reclama altura de miras y cohesión.”

Al no integrar los principios democráticos a su práctica, el proceso podría ser interpretado como una señal de que MORENA se está distanciando de su esencia y de aquello que lo diferenciaba de los partidos que reemplazamos.

Estas consecuencias son una gran lección que, independientemente de los resultados de las encuestas, no podemos desoír y mucho menos ignorar. Cada una de ellas tiene ramificaciones, que seguirán creciendo si no actuamos, y pueden llegar a alimentar los cuestionamientos y la desconfianza que ahora aparecen entre nuestros simpatizantes. También abonarán al esfuerzo que la oposición dirige para frenar la transformación que México necesita. Es una situación que, reitero, requiere nuestra pronta atención, para conservar la confianza de la ciudadanía de este país.

Al lado del hoy presidente, Andrés Manuel López Obrador, formé parte de la creación de nuestro movimiento. MORENA representa casi una tercera parte de mi vida y la mitad de mi servicio público. MORENA es la esencia de mi lucha, mi sueño, visión y esfuerzo incansable. Yo sé que este significado que tiene para mí lo comparten millones de mexicanas y mexicanos.

Este proceso rumbo a la elección de la persona que coordinará la defensa de la Cuarta Transformación está arriesgando la esperanza y confianza de la gente respecto a que MORENA sea el partido que efectivamente logre dejar en el pasado los vicios de la gobernanza en México.

Por ello, una vez más en mi vida política decido ir a contracorriente para, aquí y ahora, volver a llamar a la reflexión colectiva. Invito a dialogar sobre qué se requiere para enderezar y fortalecer nuestro movimiento, para que podamos seguir construyendo el camino al México que queremos.