Versiones estenográficas

Versión estenográfica del artículo del doctor Ricardo Monreal, aspirante por Morena a Coordinador Nacional de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación, titulado “Reflexiones y lecciones de un recorrido por México”.

Parte 1. Un panorama general

Como aspirante a ocupar el cargo de Coordinador Nacional de los Comités de la Defensa por la Transformación he recorrido México para el encuentro con su gente en comunidades y ciudades, del norte a sur y del este al oeste. Indudablemente es un país en transformación. Los resultados son notables y la fuerza de la gente del movimiento de Morena es extraordinaria. No obstante, también resaltan las razones para hacer un alto de reflexión sobre pendientes que no se pueden ignorar, sobre la oposición y grupos poderosos, así como las decisiones que ratifiquen nuestro movimiento ante el pueblo mexicano.

Este es el primero de una serie de artículos en los cuales compartiré reflexiones y lecciones de un México en su Cuarta Transformación.

Hace casi una década cuando nuestro movimiento de Morena logró su registro como partido político, tuvimos como meta llegar a este momento de ya no sólo proponer una Cuarta Transformación de México, sino definir y afianzar su continuidad. Después de cinco años de iniciar el cambio de régimen, es un momento esperado y celebrado que dará precisión al rumbo de nuestro partido y movimiento. Este es un momento que quedará marcado en la memoria de Morena y en la historia de México, y debemos estar a la altura de su importancia.

Un panorama general de una transformación con variables.

Una vez definidos los términos y el proceso para la selección de la persona que coordinará la defensa de la Cuarta Transformación, a partir del 18 de junio se inició un periodo de setenta días para que el grupo de seis aspirantes recorreríamos el país para realizar asambleas informativas, reuniones con sectores económicos, académicos, intelectuales y sociales enfocados en los logros y propuestas de este movimiento que comenzó a gobernar en 2018.

Los recorridos que he realizado por México durante este verano dan una clara impresión, un país en proceso de una transformación que no es uniforme y pareja, sino que tiene diferentes intensidades, ritmos y niveles de apoyo.

Es una transformación que refleja la riqueza de nuestra diversidad, y que al mismo tiempo nos ayuda ver dónde tenemos que poner atención, doblar nuestros esfuerzos y unir a toda la gente mexicana al cambio del siglo.

A la primera mirada, las diferencias que resaltan son regionales.

En el sur y sureste de México, se percibe de inmediato un fuerte apoyo a la Cuarta Transformación. La gente expresa su convicción sin titubear y describe el cambio que ha significado en sus vidas, sus trabajos y su forma de pensar sobre el futuro.

De muchas maneras, parece que ahí la vida se puede dividir en antes y después que Morena llegó a la presidencia. Contribuye a que el presidente, Andrés Manuel López Obrador, no sólo goza de un alto nivel de aceptación y popularidad, sino se ha convertido en un ícono de apoyo y justicia. La simpatía y del cariño que ahí le tiene la gente es sin precedente. Es difícil poder imaginar que alguien a futuro logre ese mismo impacto emocional en sus simpatizantes.

Esta identificación con las causas y metas de transformación en el sureste y este de México no surge sólo de simpatías, sino tiene un sustento importante. Es precisamente en esta región que nuestro gobierno está desarrollando las obras de infraestructura más grandes y de mayor prioridad.

El megaproyecto del Tren Maya se extiende sobre más de 1.500 km y cruza los Estados de Chiapas, Campeche, Tabasco, Yucatán y Quintana Roo, donde arroja empleos y actividades económicas. Asimismo, la construcción de la refinería de Dos Bocas está detonando el desarrollo en Tabasco y contribuyendo a la meta de autosuficiencia energética y precios reducidos, mientras que el Corredor Interoceánico Istmo Tehuantepec busca modernizar puertos, ferrocarriles y carreteras, para aumentar la productividad y atraer inversión. A estas obras, se agregan otras tantas que en conjunto crean un cambio dinámico y benéfico para el sur y sureste de México que se mide en reducción de pobreza y nuevas oportunidades de crecimiento.

En el Norte de México, se percibe un ambiente distinto de transformación. También ahí existen obras de importancia, en particular enfocadas a la construcción de carreteras tan importantes para conectar nuestro país. Los grandes beneficios de la política social son los mismos. Y a éstos se agrega el despliegue de la Guardia Nacional, y otros apoyos federales para recuperar nuestra seguridad, que indudablemente hacen una gran diferencia para la población y la lucha por recuperar la seguridad y la paz. A pesar de ello, es en el Norte que la Cuarta Transformación enfrenta mayor resistencia. Y así lo percibí. El recibimiento fue cordial y atento en todo momento. La gente mostraba presencia y atención y, sin embargo, se nota que ahí existen confrontaciones más fuertes de opinión.

Yo soy del centro-norte de México, aunque he convivido con mexicanas y mexicanos de todo el país, y en mi servicio a la nación he escuchado y transformado sus necesidades en propuestas. Noto que el esfuerzo para hacer visibles los cambios no son suficientes. Los temas centrales para la industria, la innovación tecnológica y el nearshoring no están suficientemente presentes en la comunicación de la transformación. Y cuando escucho a la gente, identifico los retos de una convicción, arraigada pero muy equivocada, de que la visión económica de izquierda es más débil. No podría estar más lejos de la realidad, y lo afirma el crecimiento económico de México posterior a la pandemia de COVID 19. Independientemente quién será la persona que al frente de la Coordinación Nacional de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación, deberá ser prioritario actuar con urgencia para comunicar los beneficios de la estrategia económica, así como fortalecer el planteamiento y los proyectos en el norte que contribuyan a un México próspero y de vanguardia.

Se podría pensar que la situación es distinta en el centro de nuestro país. Contamos con la reciente victoria de Morena en las elecciones en el Estado de México y una gran fuerza del movimiento en la Ciudad de México, así como en la gran mayoría de los estados en esta región. Sin embargo, al recorrer la zona y hablar con la gente es claro que una parte de la población aquí no se siente escuchada o involucrada en la transformación. Me cuentan de sus dudas sobre cómo las clases medias podrán obtener más beneficios de la transformación a futuro y cuánto se podrá notar el aumento de empleos y oportunidades. Me preguntan qué haremos para resolver los temas urgentes del medio ambiente y en ocasiones la gente me cuestiona sobre qué pasará en México si no construimos puentes de comprensión y unión entre todos los grupos y cada zona del país.

Mi idea no es compartir aquí las respuestas a cada tema, aunque sí las tengo, sino subrayar que existe una gran necesidad del diálogo, del debate y la cercanía que nos permite aclarar y aterrizar los cambios y su gran impacto para cada parte de la población en cada región. Esta necesidad es aún mayor de lo que es creo que se imaginaba, y aún hay tiempo para subsanarla.

Este panorama general de mi recorrido por México ofrece una primera mirada a las diferencias regionales que merecen estar en el centro de nuestras reflexiones y debates. Son, para mí, una orientación de nuestra visión. Son las voces de la gente, son los señalamientos de nuestros pendientes. Son nuestra razón para mejorar y fortalecer la transformación que llevará al México que queremos.

Por ello mismo, invito a reflexionar. Y haré lo propio en las siguientes partes de esta serie de artículos.

-o0o-